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Patentes curiosas de Jonás Villarrubia


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Columna del día a día.
Pinturas al óleo,
obras de Jonás Villarrubia:

jarrontulipanes
E l Jarrón
óleo sobre lienzo 100x73


Retrato de Alfredo,
amigo y magnifico rapsoda,
óleo/lienzo, 46x38

 


El mejor amigo:
óleo/lienzo de 100x73


La mar, la gran escultora
Óleo sobre lienzo 100x73


Una cascada en el camino.
Óleo sobre lienzo  40x30


Mi hogar
óleo sobre lienzo, 150x100


Retrato del Jamonero, tal cual
óleo sobre lienzo, 46x38

Uno de mis retratos. A petición de la retratada: sin nombre.
Óleo/lienzo, 46x38


Últimos trabajos:

 

Testamento de últimas voluntades (sátira)

Por Jonás Villarrubia Ruiz

 

Los mejores hallazgos científicos del año
Crónica de Jonás Villarrubia
Según datos de la revista Science.
          

 

Artículo sobre la prohibición de los minaretes

Por Jonás Villarrubia

El Cáncer tiene los días contados
Por Jonás Villarrubia Ruiz

 

El Acelerador de partículas

Por Jonás Villarrubia Ruiz

gusano

En teoría un agujero de gusano

 

Un artículo sobre el "fin del mundo"2.012

Por Jonás Villarrubia Ruiz,

tierra

(imagen 20minutos)

Errores en la Película 2.012
Por Jonás Villarrubia Ruiz

La amistad, algo difícil

Por Jonás Villarrubia Ruiz

 

rosse

Rosse Marie Caballero Vega

Excelente poeta y escritora,
Rosse, nos ha enviado versos en Prosa y dos cuentos.

También podéis ver su biografía.

 

Un artículo sobre la juventud y la madurez
De Silviano Arellano Navas

 

Un artículo sobre la gripe A

De  Jonás Villarrubia Ruiz

Un artículo sobre la amistad

De  Jonás Villarrubia Ruiz

 

Un Cuento

Renacer en una semilla

Por Jonás Villarrubia Ruiz

 

Poemas y pensamientos

Poesía

Poesía,  ¿qué es poesía?
¿Palabras engalanadas de estrellas,
amor, y melosas rimas de adjetivos sin sentido?
¿La dura búsqueda en el diccionario en afán de sobresalir
con grandilocuentes vocablos ya inutilizados?
¿Quizá la extravagancia en la expresión,
acompañada de vestimenta a tono de lo se dice y no se da a entender,
así como su figurismo alimañado de bondad con garras de lobo?
¿O ese rebuscado de vanas ideologías en pro de algo
que ni el mismo rimador cumpliría?

La poesía, es mi entender, el describir imágenes con palabras
que hagan que el corazón galope feliz un instante en aquellos,
que no siendo premeditado para ellos, lo sientan como suyo.
La poesía es la universalidad de sentimientos que el poeta libera
y que el rapsoda los recoge haciéndoselos propios.
Aquél que lee poesía y la razone tal y como nació del poeta,
ese, ese sí que es poeta aun sin escribir un línea.
La poesía no es literatura amañada de búsqueda incansable
de musicalidad de palabras sin sentido y esconder lo que se expresa.
Los versos fluyen describiendo un sentir.
Brotan como brota un manantial imposible de atorar,
pues es tan grande lo que emerge, que el corregirlo
es intentar cambiar el curso de un caudaloso río
que nace de un corazón de poeta.
Es como intentar poner color al cielo,
o definir al mar con tonos propios,
cuando para el poeta ambos son de infinitos colores.
Nunca nace el mar o el cielo de un lírico.
mas, cierto es decir que del cielo y de la mar
es de donde nacen los poetas.

El dolor del recuerdo


Cae la noche.

Ascuas de estrellas tiñen de sangre las nubes,
mientras éstas saborean los últimos abrazos de un sol mortecino
nubes que caminan a disfrazarse de noche.

El viento acucia sobre las ramas secas de hojas
que ya se llevó el pasado tiempo terciario.
El otoño me entra por primera vez y duele
cuando abre surcos en mi rostro y blanquea mis sienes.

Lagrimas de nubes que dibujan colores
se derrumban sobre mi rostro enmohecido,
dibujando en mis ojos lágrimas prestadas
por un sentimiento ya imposible.

Gime el corazón al recuerdo que nace de una angustia pasada,
y que renace al son del cantar de pajarillos libres en los cipreses,
mientras mis labios se retuercen de dolor,
y de los que solo el silencio hace queja.

Muere el día al igual que muere la mirada
que muere a sólo dos pasos de mí.
Ya silenciaron los pajarillos,
quizá cobijados a no sé qué calor
de cables que son caminos de soles artificiales.

Asesino es el recuerdo que mata ya ida la causa
y se aferra al corazón como puño cerrado,
con mano invisible que mi mente acuña.

La luz de la ciudad despierta,
como luciérnagas que contaminan el cielo
anegando sus mantos a oscuro
mientras apagan la noche.

He cerrado mi alma para amar
y el recuerdo me canta un imposible
al que yo mismo eché la llave para menos dolor
y sin embargo me persigue aumenta cuando ya no existe.

Un silencio me envuelve mientras grita inmisericorde la ciudad.
Al tiempo el viento dibuja en una nube un rostro que ya olvidaba
y ahora es mi llanto quién gana la partida a las lágrimas del cielo.

Mis rodillas doblan en el pavimento mojado.
mis labios no ruegan, no hay queja, tan solo tiemblan
ante el agua que hace de espejo a un rostro en nube.
y que mi mano rompe en un intento de olvidar
algo que ya forma parte de mí.

Jonás Villarrubia Ruiz

El valor de un “Te quiero”

Me desperté esta mañana abatido.
El cielo se había vestido de tristeza,
los jilgueros callados ante tanto frío
eran suplidos por el vuelo de palomas
que buscaban cobijo entre hojas mortecinas,
ante  un otoño ya adentrado.

Mis ojos miraron el vacío.
Nada veía que fuera interesante,
el pensamiento volaba sin en nada quedarse
y la apatía llenaba mi corazón
por tan insulso despertar.

Me vestí de ropa que ni estimé su color
ni aprecié en el espejo su forma.
Le miré distraído y me devolvió tristeza,
tristeza que el espejo no se apropió
y que me acompañó al trabajo.

Ahí nada nuevo me esperaba:
las mismas compañeras y compañeros,
la misma rutina, la misma, siempre la misma.
Encendí el terminal a la espera del decir de la pantalla:
nada nuevo… Sí… ¡un correo! un PPs que decía:
“Elvalordeuntequiero”
Pensé en enviarlo a la papelera,
son siempre lo mismo, pensé:
 imágenes y palabras y más palabras vacías.

No conozco la razón pero lo encendí, le di vida.
Fui pasando sus imágenes, una a una,
y leyendo su contenido.
No sé que pudo ocurrir, pero alcé la vista y
mi compañera vestía de rojo,
todo se vistió de color
maravilloso color: ¡qué bien le sentaba!
ella me devolvió la mirada y sonrió, sí, me sonrió.
Pude ver en sus ojos ese cielo que al despertar no pude apreciar.
Escuché el cantar de los pájaros en la ventana
y un rayo de luz abriéndose camino entre las nubes.
Miré de nuevo la pantalla, “gracias amigo, comenté”
alguien me había regalado un pedacito de su corazón.
Que yo, recordando a mis amigos, hice caso a su mandado
y repartí sonrisas, en las que iba un claro:
TE QUIERO

¿Derecho a nacer?

¿Muero cuando nazco?
Es cobarde si pienso si he de alumbrar
para quien no me ama,
o si he de quedarme en la que sería mi madre
y huir de descender tan traumática escalera .
Pero ¿viviría? O aún estaría muerto.

No soy pez y nado sin aletas
en amniótica y cálida esencia
atado a cordel que me ata y se alimenta
de placenta gemela sin vida,
a una vida que me separará
de otra vida, que ahora somos una vida.

Puerta a un iniciar a morir viviendo si se abre al contar de lunas
y a un no vivir si pronta se fuerza.
Me duele saber que nadie me esperaba
y que meditan si he de morir sin haber vivido
o empezar a morir, lento, en un mundo de alegrías,  amor y…
Pero… ¿Me amaría entonces si llego sin ser llamado?

¿Conoceré su calidez al besarme?
¿Me perderé el poder besar a alguien que sea de mí
lo que yo soy de ella ahora?

Me apena ser, y que sea ella la que decida si he de ser,
si mi existencia se ha limitar al tardar de una trituradora,
y me pregunto:
¿Acaso creen que aún no tengo alma?
¿Si soy lo que ella fue?
¿No tengo igual derecho a nacer?

Pero no hay una cuna en mi espera.

Jonás Villarrubia



Solo Dios ha de saber

Si conociera de ti, que actos y palabras
se olvidarían tan sólo fueran consumados,
sería palomo de alas largas
arrullándote sin pausa de alba en alba.
Las palabras serian un canto mudo
enhebrado en sonrisas sin agujas
pues mis ojos, ausentes de miedo ni penas,
ya te dirían bastante.

Pero el silencio ronda nuestras vidas
con desenfreno deseo de gritar sentimientos,
mas sólo se abren los labios para herirnos
y el orgullo habla por nosotros, actúa el rencor
que desde las tripas sube, y dice y dice y dice…
Y dices a una máquina que custodia memorias
ante un corazón que desea pero silencia la llamada
y cada vez que le canta lo dicho, tan ausente de razón,
mata cualquier ilusión, y asesina los pasos que nos unen.

Hace falta amor y valor, y mucho hielo que romper
Escribe tus sentimientos y deja hablar al corazón,
que aun cuando éste no mueve aire y carezca de eco
no hay idioma que él desconozca,
y no hay enamorada que no lo perciba.

¿Acallar? ¡Descubre, confiesa que amas!
y que cobarde callas
y que por ello odias durante la jornada
y que  por ello lloras hasta que abre la madrugada.

El amar y confesar, sólo es cosa de dos.

Jonás Villarrubia


Tras la tormenta

Cuando prevalece el silencio
dominan las voces soñadas
a caballo de un aire dormido
que se propaga a todo galope,
y son las lágrimas las que gritan,
y el corazón quien tanto aguanta.

Son entonces manos desunidas
las que se abren al recuerdo
de ventanas de una noche sin alba,
de noches encadenadas por densas cortinas
para que cuatro ojos sin parpadeo
puedan cerrarse en un eterno beso.

Pero cuando la luz se hace palabra
y las palabras puñales sin luz,
es donde ciegos al amor se mata.

Tendí mi mano a una esperanza
en afán de una amistad sin fisuras
que se ha quebrado como garra anquilosada
por lenguas de desidia que cubrieron su piel,
con líneas de versos, con mensajes de fuego.
Pero los recibí como roca impermeabilizada
de las que ahora fluye verdades al viento
y afluentes de odio de tanto amor retenido.

Loco es el amor, que de tanta soledad
se siente perseguido y asesina a quien más quiere.

Tan sólo hay un camino para que el ocaso sea luz:
que en el cielo, con alas de palomas, se escriba:
“tanto te quería que…, y perdona”
Sea entonces que quizás, la amistad renaciera.

Jonás Villarrubia

 

Perderte en mi recuerdo

Dedicado a los enfermos de Alzheimer

Hoy he de repasar mis años pasados
para mirar al futuro desde este inquieto presente.
Me dice el espejo que se han abierto caminos en mi piel,

caminos que tú has mimado en tu transitar conmigo.

Se tiñeron mis cabellos con el tinte de tus besos de luna,
y la razón ya no es razón en mi desplomada memoria
que pierde los hechos de ayer y me retrae ahora a mi niñez.

Temo perder la imagen de ese lecho
en el que el tiempo ha modelado un cuerpo incierto
en el lugar donde dormitaron dos.
Y es que los dos éramos uno en el sueño
cuando se abrazaban hasta el amanecer.

He de amar este presente que mañana no recordaré,
en ese mañana que te veré de niña,
de un tiempo en el que ni sabré que antes eras mía,
¡Y en el que te amo tanto!

¿Es posible perder memoria de ti?
Pero..., ¡pero si todo en mí eres tú!
¿Por qué, Dios por qué he de olvidar
esos labios que tanto bebieron de mí?
¿Manos que se modelaron con tu rostro de tanto acariciarte?
¿Piel que sabe de tu piel como de mí misma piel?
¿Pecho que ha cobijado tanto amor, de mi amor?,
¡de ti, mi vida!
¿Eso también olvidaré?

Eso… ¡¡Eso es peor que morir!!  

Jonás Villarrubia


Trasparencia
17/09/2009
De Góngora a  un Quevedo femenino.

Mis poemas aún subsisten,
en el eco de tu mente dolida
y los guardas en recio pergamino:
algo tendrán que los guardas tras ser leídos.

Fueron versos de cristal
matizados de rosas blancas
con aroma de almizcle
para prepararte al amor,
y fueron tus besos quien dieron el aprobado.

“Qué tendrá la zarzamora”…
Los limpié de espinas
y les di de mí el corazón
mezclado con mis palabras.
¿Cómo te podré herir tanto
si en ello va mi existencia? 
Mi vida no era tan oscura como ahora,
pero tanta luz te dio,
que el alba en mi dormita.

Coraza eres, impenetrable a la razón,
te cierras a ella y emborronas mi mensaje
y te asustas de un “te quiero”.
¿Tanto fuego soy con luna iluminada
que descansas de mí durante el alba?

Nunca hay silencio en un corazón enamorado.

Jonás Villarrubia


¿Quedamos?


17/09/2009

¡Una tabla de ahumados! Apunta el camarero.

¿Qué quieres beber? le pregunto.

Me mira y le gritan sus ojos; es joven y muy bella.

Una cerveza, por favor, le pido.

Más tarde, eso más tarde, le dije.

¿Me has comprendido?, no dije nada.

Tanto me has dicho...

Me muestra el teléfono,

algo en él ha tecleado.

Esto va a ocurrir, soy algo bruja.

Guardo silencio. La quiero tanto,

no quiero romper el momento.

Cerramos el café.

Lejos el auto: andamos el camino.

Su voz me llena, me vibran los sentidos,

las fantasías le vuelan,

y yo, yo cobarde las mantengo en vilo.

Hemos roto el tiempo,

hemos devorado la calle,

ahora la miro a los ojos,

no sé si con ello me explico…

yo… Me dice sin entender.

Lo de más tarde hago que lo olvido.

Abro la puerta del auto y en él me adentro.

Su rostro se rompe, mi corazón no ha podido.

De verdad que la quiero, ¡y con los cinco sentidos!

Por eso me alejo, si me quedo le dañaré tanto,

y yo del dolor ya estoy cautivo.

La cita se acaba, sus ojos me llaman cobarde,

mientras lágrimas hay en los míos.

 

Jonás Villarrubia


Canción de una ausencia

17/09/2009

Los sables blandieron
en vocablos sin causa
dañando dos corazones
afines hasta el alma.

Ella, ella me postergó.
Ella, ella ya no canta.

Herido por palabras,
ausentes de sentido,
como rosa sin corola,
olvidado de pasiones…

Ella, ella así me dejó.
Ella, ella aún me ama.

Añoro su perfume
de marinas lejanas,
añoro su voz
como viento de palabras.

Ella, ella, de mí se olvidó
ella, ella ya no me habla.

Busco en mi alma
en el aire de la playa
en las hojas perdidas
en las sabanas de la cama.

Ella, a ella, ya no me cubre
ella, ella, ya no me abraza.

Un beso sin final
que su boca me daba
en la cancela de su casa,
sin importarla quién nos mire
y que apuraba enamorada.

Ella, ella no, no se murió,
ella, ella ya no me ama
ella, ella ya se marchó,
y ahora, cómo de nuevo lograrla.

Jonás Villarrubia

 

El silencio nunca llama

17/09/2009


Mi corazón hace llamadas

que nunca te llegan.

Quizás late como guitarra

que no está en tu frecuencia,

y cambia por los decirse 

a corazones ambos inapeables.

 

Si le pusiera una antena

barrería el universo

desgajando corazones

por exceso de señal,

en un universo de babel

donde nadie me entendería,

y tú en la cumbre del silencio,

 

Siempre es tu número,

siempre es tu nombre

quien plena mi mente,

pero ese árbitro inane

brega a nuestras lenguas

haciendo impúberes los corazones.

 

Un te quiero comunica,

el silencio nunca llama.

 

Jonás Villarrubia

 

Mañana, quizás en el correo…

de Jonás Villarrubia

Mi mano inconsciente rasguea tu nombre,
luego, mi mente dolida lo desvanece,
y me duele verlo desaparecer como si algo de mí lapidara.

Busco en el correo, en la memoria del teléfono: en todo lugar
y nada, y esa nada me atenebra el corazón.

Una mano invisible marca números: y es tu línea
que mi mente apaga antes de comenzar a sonar.

¿Qué pude yo hacerte para que me pagues con tanta indiferencia
si no terribles recados grabados y recibidos de ti?,
¿qué mal habría de hacer a la persona de la que más he querido su amistad?
¿Tanto amor desbordabas que mi falta a la cita te alejó de lo humana?

Nunca te pedí nada que no pudiera abarcar la amistad
y en nombre de esa amistad dime si la he de olvidar,
pues día a día la añoro, y…, dime niña, si yo era, o no,
tu mejor amigo.

 

Un amor imposible

Se fragmenta la piel sin tu tacto. 

Ver noche tras noche tu sombra antes del alba,
a lomos de un cisne de cartón
que el rocío enciende de blanco:
me daña hasta las entrañas. 

Subo a una cumbre, la más alta,
allá donde diablo y Cristo se tentaron,
grito tu nombre en silencio a un espacio sin aire ni eco
y el maldito te repite miles de veces y..., me duele.

No sé si es una alucinación,
pero qué importa si hasta despierto te sueño,
y te veo, pero te veo como sombras sin luz
me hablas, y te escucho, y no dices nada.
¡Dios mío, sin ti se rompe mi vida, se rompe todo mi ayer! 

Me miro en el espejo y no hay nadie
pues la sombra, tu sombra se adelanta
y se ríe, y me daña, y me ultraja
y rompo la sombra, que mi mano traspasa
y rompe la luna que a poco de ti se llenara. 

Vuelo, sí, vuelo y sin alas,
y pienso que es mi alma que te busca y no te halla.
Pero, ¡pero dónde está mi alma!
Si se fue perdiéndose entre tus palabras,
aquellas que rompieron un ayer, un mañana,
y que mi sinrazón olvida alba tras alba. 

Si supiera la razón, ¡perdón te pidiera,
lo saben hasta los cantamañanas que tanto te alaban!
Qué importa suplicar perdón sin pecado
si de esa manera tu indulgencia me diera un mañana. 

Ahora eres silencio, te escondes en la nada,
y allá donde miro tan sólo veo palabras,
las que grabaste a fuego sin yo cometer pecado ni causa,
y por las que te suplicaría siempre…:
que me perdonaras.

 Jonás Villarrubia Ruiz

 

 

 

Corazón encadenado

Corazón encadenado de pulso leve,

al compás del que persigue una quimera.

Empático de una mujer riberana de islas lejanas,

espíritu que vegeta del dolor de a quien ama,

y que ésta mata con la palabra que despacha secretos.


Mujer enloquecida por la sin razón de amar deprisa,

cuando el amor a de ser niebla, aroma sin aire,

luz que sólo han de ver los amantes en sus ojos,

y para los que el tiempo queda preso de un suspiro.

 

Los secretos de la pasión no son para celestina,

son palabras que se apresan en un solo eslabón

y de las que jamás hay que hacer cadena.

Si de un amor sus secretos se avientan, pierde su razón de existir,

pues el amor es como el alma: etéreo, invisible; de un solo ser.

 

La pasión es innata de hombre y mujer,

en ellos se abre un nuevo mundo en su propio mundo,

mundo que jamás se ha de abrir a exploradores extraños.

Un mundo semienterrado y que cuando se cierra, se cierra al olvido.

Los te quiero, te amo son expelidos por pasión

y se disuelven en el tiempo que queda en él encadenado en cada adiós.

donde nada jamás se repite, pues cada día de pasión es nuevo.

Has perdido el norte, paloma, y andas errada sin horizonte.
Las aguas de tu mundo no te dejan ver tierra donde posar

y tu aletada ahora es incesante, sin fin, sin rama de olivo que tomar.

Has roto algo sin alma; así es la pasión, así es el amor.

Has quebrado tu corazón buscando ser dueña de uno herido,

que ante tanto dolor ha olvidado por qué, dónde y quién eres.

 

Jonás Villarrubia Ruiz

 

                        

Dime si yo era

De Cristina García Barreto/ Azul
y Jonás Villarrubia Ruiz/Rojo
               

Dime niño.
Dime si yo era,
a la que cada noche cubrías
con un manteo de anuencia.
Sin sueños perdidos
entre fugacidades de niebla.

Eras.
Y era el que daba beneplácito a tus sueños,
el que con suspiros desplazaba la niebla
que fugaz te dejaba ver mi rostro
y que al despertar olvidabas.

Dime niño si yo era
la rosa alba de tus poemas.
Pues mi plácido amor,
perenne relegó las penas.

Cada verso escondía un sueño de rosas abiertas
que al alba se oculta en capullo cerrado
al despejarse la noche.
Fueron mis lágrimas las que lavaron tus penas
ante el desdén y tu olvido en la vigilia.

Como sino despejado,
sino rendido,
irrevocable en lo ilimitado. 

Qué sino es el mío, que mi amor no reconoce
que mis versos traspasan la confesión,
a la espera inútil de la penitencia de sus brazos,
cuando sólo le queda la sorpresa de no entender
lo que mis palabras en versos le gritan.

Dime niño
si yo era
el nido vacío donde dormitabas.
Dime niño golondrino,
por qué no rebasaste
el listel del amor preservado.

Tantas veces he querido llenarlo.
Tantas te he pedido que me acogieras entre tu piel,
como tantas has querido dejar desatendido.
¡Tantas! Que la frontera de ese listel ha quedado inexpugnable

Falto es el amante
que emigra furtivo. 

Tú me alejaste.
Tan solo espero una palabra tuya
que asegure ser acogido en un babel
de lenguas olvidadas en la que hablen solo los besos
y donde no haya trotaconventos que acusa por desavenirnos.

Ahora, niño,
plasmada suspiro
en el candil de tu negrura.
En tanto acopio
los pétalos vencidos de tus vocablos. 

Son acaso gatupines los que ciegan
con sus gatadas tus ojos lo que grita mi silencio?
¿Es tanta tu ceguera que no ven mis ojos
pendientes de un advenimiento en los tuyos?

Lo hago sigilosa,
mientras afloran luceros
que compensan la huída de mi suerte. 

Si de tanto silencio te vales para no querer entenderme.
Si de tan solo la luz de un lucero queda la suerte
de poder abrazarte: serán sol mis palabras
que te abrasen y te fundan a mí en una unión sin huida posible, y
sepas al fin…: ¡Cuánto es lo que te quiero!

Espera que hable el silencio
y en mi regazo el sol acampe.
Pues para saber si te quiero
no me basta un abrazo. 

Queriéndote como te quiero
aún espero esa verdad que escondes por orgullo.

 

 

 

 

Amigos y colaboradores

 

En este apartado desearía que estuvieran todos aquellos que a lo largo de estos diez años de existencia de nuestra página han colaborado de alguna manera con sus trabajos, sus consejos y su amistad. Pido perdón si alguno se me despista, prometo sin embargo ir ampliando y direccionando a todos sin excepción, pero en especial quiero destacar a:



Iván Villarrubia Moreno
Quien realzó la segúnda y anterior página, y en esta dirección, en las bolas azules del árbol, puedes ver parte de sus frutos, puedes aceptarlo, está libre de virus.;
por orden de antigüedad:


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Enrique Gracia Trinidad
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Su página

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Escritor, mejor poeta
y buen amigo de sus amigos.


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