Y así es nuestro mundo

 

Ana María Fuster Lavín

 

E. Galeano, Patas Arriba. La Escuela del Mundo Al revés . 6ta ed. Buenos Aires, Ed. Catálogos, 2002, 368pp..

Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas, Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana. Al fin del milenio, el mundo al revés está a la vista: es el mundo tal cual es, con la izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies. Eduardo Galeano, contraportada de Patas Arriba. La escuela del mundo al revés .

    El mundo convulsa, estamos ante una guerra de dimensiones mundiales, el consumismo nos desangra y los índices de pobreza van en un aumento sin límites. Si vives muy tranquilo y cómodo; hasta con tu propio automóvil; la tele, por supuesto a colores; el acondicionador de aire o par de ellos; el armario lleno de ropa y ya no sabes ni qué más comprar; o sufres por que no tienes el último sistema de reproducción de DVD¹s; esas ventajas del mundo globalizado, "dime cuánto consumes y te diré cuánto vales" (pág. 258): detente un momento y reflexiona otro. Más de ocho millones de niños en Latinoamérica  viven en las calles, miles de niñas tienen que recurrir forzadamente a la prostitución....
Así el reconocido escritor uruguayo Eduardo Galeano presenta su visión de mundo crítica, irónica y cruda ante la humanidad que parece haber perdido el concepto de la virtud, el honor, la verdad, la justicia y se ha convertido en un planeta de corrupción, materialista, sin escrúpulos, deshumanizado. Es hora de que cojas un buen libro, pero bueno de verdad, que te arroje de cantazo a la realidad.

"El mundo al revés premia al revés: desprecia la honestidad, castiga el trabajo, recompensa la falta de escrúpulos y alimenta el canibalismo." (pág. 5)

No, no, creas que se trata de otro negativo posmodernista; el autor de El libro de los abrazos y La canción de nosotros , entre otras obras, nos hace unos planteamientos puramente realistas, reflexivos, críticos bien fundamentados con datos históricos y bibliografía, mostrando la gran capacidad investigativa de Galeano, quien además ha sido un destacado periodista. Otro gran acierto del libro es su estructura, presentada como un programa  de estudios en crecendo . Esta es su propuesta:


A. La escuela del mundo al revés (Educando como ejemplo, Los alumnos, Curso básico de injusticia, Curso básico de racismo y machismo)
B. Cátedras del miedo (La enseñanza del miedo, La industria del miedo, Clases de corte y confección: cómo elaborar enemigos a la medida)
C. Seminario de ética (Trabajos prácticos: cómo triunfar en la vida y ganar amigos, Lecciones contra vicios inútiles)
D. Clases magistrales de impunidad ( Modelos para estudiar, La impunidad de los cazadores de gente, La impunidad de los exterminadores del planeta, La impunidad del sagrado motor)
E. Pedagogía de la soledad (Lecciones para la sociedad de consumo, Curso intensivo de incomunicación)
F. La contraescuela (Traición y promesa del fin del milenio, El derecho al delirio)
Sin embargo, no todo es negativo, Galeano siempre nos da la posibilidad de soñar y delirar por un mundo menos injusto, menos materialista y nos propone toda una visión del cómo sería el mundo ¿al derecho? Tú decides.


  "En 1948 y en 1976, las Naciones Unidas proclamaron extensas listas de derechos humanos; pero la inmensa mayoría de la humanidad no tiene más que el derecho de ver oír y callar. ¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho a soñar? ¿Qué tal si deliramos un poquito? Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible: ...


...se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega:..." (pág. 342)


"...la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses; pero en este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como la última y cada día como el primero." (pág. 344).


Y quizás "los sueños, sueños son"; pero si lo piensas bien, vale la pena soñar, y aún más, leer este libro.

Ana María Fuster Lavín
Reseña 13 de febrero de 2003