Nuevas rutas de la poesía:
Poetas puertorriqueños se destacan en Uruguay

 

Ana María Fuster Lavín

 

Montevideo . Uruguay . Con motivo del IV Encuentro Internacional de Literatura en Uruguay, auspiciado por la Editorial aBrace se le rindió un homenaje al poeta puertorriqueño José  Manuel Solá en el Ateneo de Montevideo, a cargo de destacadas figuras de la literatura hispanoamericana y del editor Roberto Bianchi.

El poeta cagüense tuvo a cargo la presentación de la antología Círculo de poesía I , Montevideo, Ed. aBrace, 2003, en la cual se destaca la aparición de poemas de la escritora puertorriqueña Ana María Fuster (autora del libro de cuentos Verdades Caprichosas ) en dicha publicación de alcance internacional .


PRESENTACIÓN DEL LIBRO
CÍRCULO DE POESÍA I
4º ENCUENTRO INTERNACIONAL DE LITERATURA aBrace
MONTEVIDEO, URUGUAY
Viernes, 25 de abril de 2003

Por: José Manuel Solá
poeta puertorriqueño


Foto : Ana María Fuster

  «Poesía, pienso yo, es el luminoso sedimento que queda en el espíritu después de haber cerrado un libro. La colección Círculo de Poesía I tiene la virtud de dejar, más allá de la forma y de las palabras, ese sedimento de resplandores que nos acompaña después de la lectura, esa sensación de alas incandescentes, ese rumor de pájaros pasando una ventana; nos deja el deseo, la inquietud, de volver la mirada hacia donde creemos escuchar unas voces que nos llaman.

   «No es posible una lectura ligera de estos poetas si deseamos aprehender, captar, su verdadero espíritu. A la poesía de éstos hay que entrar -o tal vez salir- como por una puerta recién descubierta a una región de imposibles y sentarse a conversar con los fuegos tristes de la noche del alma de cada poeta y con sus ángeles.

   «En tiempos de guerra, como estos que vivimos, nos sorprende la poesía que nace como una primavera en medio del desasosiego existencial que corre como un espectro por la tierra. Esto hace de los poetas, de los artistas y de los creadores en general, entes necesarios, decididamente esenciales, porque son portadores de la angustia de todos pero también porque vienen a nosotros con la mochila llena de esperanzas. Y este libro trae esas voces desde distintos puntos cardinales y en esas voces el latido del corazón fraterno de pueblos y culturas diferentes. Estas voces nos llegan, cruzando la cordillera de los Andes, desde territorios e islas distantes, como España y México, como Puerto Rico y la República Dominicana o desde países cuya geografía nos circunda en un abrazo frutal y pluvial y verde, como Brasil, Colombia o Argentina.

   «Al leer los textos incluidos en esta muestra nos conmueve, sobre todo, la ternura que encontramos en trabajos tales como Mi casa , de David Messias Rozendo , aquel que exclama: "Ah!, si yo pudiera atar mi casa en mis manos y -como el sembrador- sembrar campos y florestas, las calles serían campos cristalinos, los tejados verdosas veredas; maderas y piedras transformadas..." Esa es la alquimia con que el poeta transmuta la realidad palpable en lo que es real dentro del sueño.

    «Por razón de la patria que luminosamente comulgamos y debido a que es una de las voces contemporáneas de mayor relevancia en la lírica puertorriqueña estamos relacionados con el trabajo de Ana María Fuster Lavin . La poesía de Ana María [Fuster] es de una inusitada madurez y de una inaudita pero feliz cualidad proteica. La poeta canta, ama, denuncia, protesta, acaricia, muere y resucita en cada poema, en cada verso escrito. Ana María Fuster es en su poesía, apasionada, siendo precisamente los tres indicadores principales de su poética la tríada mujer-pasión-erotismo, la mujer madre y la poeta comprometida con la naturaleza, la paz, la libertad. La mujer poeta de su poesía está sumergida en los laberintos de la soledad. La poeta comprometida que es ella saca su daga de versos contra las injusticias, tal como lo señala Eduardo Galeano, con dolor, pero con fuerza. Y no bien vamos saliendo de poemas como Jardines invisibles , de un erotismo onírico, nos encontramos con los Haikus [Gastronómicos] que nos entrega y que se nos antojan travesuras líricas en las que la imagen lúdica nos baja por la piel humedecida y tibia con la caricia de las palabras y del deseo.

[« Trato de seguir tus sendas
y son cuchillas que desgarran mis pies.
Camino, añoro, persisto.
Y mi alma desangrada, grita,
huye y, peregrina,  te busca.»   
Jardines invisibles , Ana María Fuster]

«Otra Ana María - Ana María Mayol - se nos presenta como una poeta fuerte, una poeta mayor que nos obliga en algunos casos a evocar a nuestra Julia de Burgos . Si la lírida argentina hubiese escrito únicamente el poema Los soñadores , el mismo sería suficiente para consagrarla como una de las voces de mayor reciedumbre en el ámbito de las letras hispanoamericanas. "Sabemos sin hablar - dice ella- cada palabra que alguna vez diremos al encontrarnos; soñamos en las mismas direcciones y escondemos las alas para que no nos cacen los cazadores de utopías".  "Hoy no estoy para nadie / me he ido tras la lluvia..." nos dice ya con una voz más íntima, más dolida de amor y soledades, pero de tal manera, de tal modo, que quisiéramos quedarnos con ella para siempre.

    « Obviamente, es difícil y no pretendemos emitir una valoración crítica de cada autor cuando apenas disponemos de un puñado de versos de cada uno. Y no obstante, éstos, que han sido cuidadosamente seleccionados por el editor, nos permiten un atisbo, un vislumbre, de estas voces donde lo terrestre y lo galaxial, lo humano y lo angélico, se abrazan y se elevan por sobre las cosas que nos matan de día a día. Es tan así que la poeta Elisena Ménez Sánchez afirma que "...un silencio / desnudo al aire / canta la hora de mi luna / menos cuarto..." , mientras que en Balada para Katmandú , el dominicano Daniel Montoly se hermana con los hombres y mujeres nepaleses que tratan de hacer algo más que sueños.   Balada para Katmandú es un texto ejemplar que nos conmueve. La República Dominicana, hemos podido percibir a través de los años, es tierra sagrada de poetas y Daniel nos obliga hoy a quitarnos las sandalias. Nuestro respeto y admiración para el poeta hermano y para su pueblo que con tanta alegría y con tanto dolor llevamos en el corazón nuestro.


    « Mientras tanto, "...en la belleza oscura de la noche ecuatorial..." la colombiana Graciela Rincón Martínez "...respira el aire de los siglos..." Se nos antoja pensar que Graciela, a quien no habíamos tenido el privilegio de conocer, es un ángel de fuego, una celebración alada de la vida, un ente superior con cuyas manos emplumadas puede hacer cantar al barro mientras escucha el canto del pájaro perdido, las lágrimas en flor de la tierra.

   «Desafortunadamente, nuestra computadora -que debería de ejercer funciones de servidumbre a nuestro comando- ocasionalmente se convierte en odiosa tirana de nuestros quehaceres y nos juega maldades imperdonables. Ello sucedió cuando bajábamos estos textos y engulló, devoró -en términos cibernéticos, claro- los trabajos hermosísimos de poetas como Juan Antonio Santana , de España; Nohemí Sosa Reyna , de México y de varios poetas brasileños a quienes ofrezco mis más sentidas disculpas. Así mismo ofrezco mis disculpas a los poetas Roberto Bianchi y Nina Reis , quienes me hicieron depositario de su confianza al dejarlos en entredicho ante estos autores. En todo caso, la responsabilidad es mía aún cuando la culpa es de mi computadora.
    « A la misma vez, felicito a Roberto y a Nina, coordinadores del movimiento aBrace por esta iniciativa. La hoguera que ustedes han encendido está llena de pueblos y de voces de indesmentible fuerza. Esta jornada poética que ha salido de sus manos es un ejercicio en esperanza, una profesión de fe de los hombres y mujeres de la tierra que entienden la poesía como "un arma cargada de futuro".
A ustedes, poetas todos, nuestro abrazo y en el abrazo lo más luminoso de nuestro corazón.


Muchas gracias.


José Manuel Solá
poeta puertorriqueño